Según publica, hoy, "El Mundo", y eso que me fío bien poco de ese diario, Iñaki Urdangarin y su socio Torres emplearon presuntamente una fundación -otra Ong- de ayuda a niños discapacitados para evadir dinero al paraíso fiscal de Belice. Si esto es cierto, me parece de una sinvergonzonería ya extrema.
Esa nueva Ong denominada "Fundación Deporte, Cultura e Integración Social", estaba destinada a la ayuda de los pobres niños discapacitados, marginados y enfermos de cáncer, y es propietaria al 99% de la empresa "De Goes for Stakeholder", de la que se sirvieron Urdangarin y Torres para llevarse fondos públicos a Belice. El 1% restante pertenece a Mario Sorribas, amigo de ambos.
El tema de Urdangarín, de la inocente Infanta y la postura de la Casa Real empiezan a oler demasiado mal; además me parece un soberano, nunca mejor dicho, insulto que ayer el Rey dijese que "habrá que apretarse el cinturón porque vienen años muy duros" y que ahora nos cuenten que van a publicar "las cuentas reales" en la web, por supuesto, real.
¡A buenas horas, mangas verdes!














