Alberto Ruiz-Gallardón, osó (¡dios, lo proteja!) ayer expresar en público -y delante de su jefe-, lo que otros dirigentes del partido sostienen en privado. El alcalde se mostró partidario de que su formación perfile su discurso de alternativa y así se lo haga llegar a los ciudadanos.
La idea no le gustó a Marianico Rajoy. Es más, el líder del PP, que se resiste a desvelar propuestas concretas, le replicó y le hizo callar la boca.
El alcalde madrileño fue el primero en intervenir en la clausura de "La convención del PP madrileño" y la aprovechó para explicar cuáles deben ser, a su juicio, los pasos que tiene que seguir ahora el partido. No sólo por la proximidad de las elecciones. También para hacer frente al golpe de efecto que pretenden los socialistas con los últimos cambios.
Reivindicándose como un pata negra del PP, es decir, salido de Alianza Popular (AP) y ensalzando la labor de su mentor político, Manuel Fraga, Ruiz-Gallardón consideró que la actual situación económica y el clima de "pesimismo y desconfianza" reinante en España exigen algo más que la mera y simple crítica a todo lo que hace ZP.
Más de uno no pudo evitar la comparación: "Parece Aznar", comentaron; y a Rajoy no le gustó un pelo.
Alberto, Alberto... te van a poner el trasero como un bebedero de patos. Ya verás tú la Lideresa por que suelta por su boquita...
¿No sabes que a Rajoy ni se le chista?... ¿que él sabe muy bien lo que tiene que hacer?... es decir: esperar a que caiga la manzana por su propio peso para no tener que mover el culo, anunciar medidas o propuestas que no tiene, que lógicamente desconoce y que, debido a su inexistencia, tampoco puede aplicar.