sábado, 14 de febrero de 2009

PENSAMIENTOS SABATINOS

Esta mañana, casi madrugada, hablando con Cris ha salido el tema de las relaciones. Sigue convencida de que si, Agapito (por llamarle por su no-nombre) hubiese querido, nos hubiesemos ido a vivir juntos.
Estoy convencida de lo contrario y eso que el no aceptar hubiese sido un error económicamente hablando ya que pasta, lo que se dice pasta... el señorito tenía y tiene; pero esta menda, que se equivoca mucho, la seguridad económica se la da una misma y lo que le importa a esta "escribidora" son los sentimientos y, aunque quererle le quería y mucho, también quería y quiero mi libertad, mi independencia, MI casa, MI CASTILLO...
Nunca me lo dijo, que quede claro, salvo cuando mi situación económica fue ya dramática, pero entonces lo hizo por pena y, sobre todo, sabiendo de antemano que yo no aceptaría.
No, si él señorito sólo era tonto para lo que no le interesaba, para el resto...

Sinceramente me hubiese gustado que fuese mi amigo íntimo, mi pareja, mi compañero... pero él en su casa y yo en la mía, aunque de vez en cuando compartiesemos la suya ó la mía. A veces he pensado que le quería tanto como digo y recuerdo, pero puede que no le quisiese lo suficiente como para compartir totalmente mi vida y volver a meterme en otro berenjenal, parecido ó igual, del que había salido años antes: mi matrimonio.

Ahora recuerdo que la tercera vez que, vamos a llamarle Orlando (el anterior a Agapito) se quedó a dormir en MI casa... ¡¡No pegué ojo en toda la noche!!. Una idea me obsesionaba y me impedía dormir: "de esto a traer su cepillo de dientes y una muda limpia hay solo un paso..." y esa situación me provocaba un horror tan horripilantemente horroroso... Fue tal el miedo que sentí a meterme en ese callejón que a partir de ese día no permití que volviese a quedarse a dormir en casa.
¡En MI cuarto de baño sólo había sitio para MI cepillo de dientes!

A Orlando nunca le quisé como llegué a querer a Agapito pese a que me divertía más, me lo pasaba mejor y haciendo el amor, ó pegando un polvo para ser más exacta, era todo un maestro.

Y... obligada a tener que convivir con alguien antes convivo con Orlando que con Agapito. (Ahora es cuando Cris se estira de los pelos).
Púes sí, obligada a tener que aguantar a alguien me quedo con Orlando, pese en lo que se ha convertido ahora, porque entonces era natural, divertido, hacía y decía lo que sentía ya fuese bueno ó fuese malo y no estaba siempre escondido tras un envoltorio de hacer siempre lo correcto y quedar bien. Vivir con Agapito siempre lo imaginé como vivir dentro de un corsé que te cortaba la respiración y con todo esto que notaba y sabía... ¿Cómo me pude llegar a enamorar de él?... ¿Ó acaso no me enamoré y simplemente me obsesioné?...
Ya se sabe que fruta prohibida fruta querida y durante muchos años sólo ví a Agapito como a un amigo y físicamente ni siquiera me atraía, entonces... ¿Por qué cambié?...

Bueno, eso lo pensaré otro día.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

mira dovel de agapito puede que hubiera sido fuerte, pero lo de orlando la pera limonera porque imaginate vivir ahora sabiendo lo que sabes de el en lo que se ha convertido. Tu precisamente tu te morias solo pensar en salir a la caller con el y en el císulo en que se mueve donde hay gente que te conoce. Piensalo

DOVEL dijo...

No he visto tu comentario hasta ahora... Si, tienes razón y como la tienes te la doy y te digo que viendo el presente: NI EL UNO NI EL OTRO, pero mira que digo "OBLIGADA A AGUANTAR", que esta menda no es como tú y con una convivencia quedé más que harta.